... Cólera, la peste negra y la fiebre española.
Décadas más tarde podemos hablar del amor en los tiempos de la gripe A.
Ayer, aproximadamente a las seis de la tarde descubrí que la densa población que habita este planeta en un 45% ya no cree en el amor, media naranja, tenedor y cuchillo, unicornio, almas gemelas, etc. Un 5% no sabe, no contesta. El otro 40% se encuentra descontento con las improbables esperanzas de ser feliz para siempre con lo que posee y el 10% que resta de los habitantes terrícolas promulgan y apoyan el amor en todas y cada una de las expresiones que se conozcan.
¡¡¡Un diez porciento!!!
¡Damas y caballeros, ante esta desagradable estadística sean bienvenidos a un mundo deteriorado!
Hoy en día la peste cínica se propaga por todo el globo terráqueo al igual que la nueva pandemia de la que somos víctimas y perdones que exponga esto ante ustedes, la verdad nunca es bienvenida, siempre incomoda.
Que triste final para una Era de avances tecnológicos, grandes metrópolis, aviones, autopistas, genios, sabios, la libre expresión y el café express.
Por excelencia y dedicación esta Era le pertenece a los villanos.
Apelo a la siguiente declaración quitándome la remera verde de Greenpeace, bajando cualquier bandera de izquierda, derecha, socialista, comunista, emo y otras ramas raras que en el presente están a la carta del día.
Actualmente ser tal cual eres insulta las sensibilidades de los obtusos y los que desean el mundo, cuando el mundo le pertenece a la humanidad por igual. Nada aprendimos del pasado que nos precede, reconstruimos sobre lo destruido, exponemos ideas basadas en el caos del racismo, la apatía, envidia y mal sabores de una comunidad apegada a la cómoda emoción de sentarse y ver al mundo caer a sus pies.
La palabra que empeñas no vale, ni perduran lo juramentos dados cuando la vida te empuja a actuar de una manera amoral. Los sentimientos pierden vigor y con ello los espíritus limpios abren brechas inalcanzables uno de otro.
Agonizan las musas.
¿Entonces, cómo puedo juzgar a los descreídos?
La teoría del caos nos invadió y nos conquistó. El orden, hambriento de buenos juicios sacude al mundo para que tomemos conciencia que la vida es un instante a sol, que nuestra inmortalidad mora en lo que dejamos a la humanidad para que vivamos eternamente. Estamos prontos a criticar al otro cuando la verdad absoluta es ayudarlo, no afirmar nuestra superioridad, al fin de cuentas nadie es dueño de nadie y la libertad no se expone en un aparador para que alguien la compre.
Que falta nos hace comprender que el mundo está compuesto por la fantasía.
Que falta nos hace regresar a los inicios, a la amistad verdadera, a lo que nos propusimos hacer y jamás terminamos porque la vida nos atropelló, a sacarnos la armadura. Militar por el cambio significa comenzar el cambio desde uno mismo.
Que lástima me da que no haya barbijos ni vacunas para esta enfermedad que está matando a nuestros escritores, pintores, artistas y agentes del cambio que son parte de ese pequeño diez porciento.
Diez porciento.
Diez porciento.
Pero no todo está perdido, el salto que diste de pequeño de los techos y los árboles, vuelve a repetirlos, imita el coraje que tomaste de subir a la bicicleta y no dudaste en probar, en cambiar las ruedas y buscar tu propio equilibrio. Como el primer baile y el salto de los juegos en la cuerda.
Salta al vacio y remonta el viaje de tu vida...
¡Bienvenidos al mundo que tú puedes cambiar siendo tú mismo!
Lo único que necesitas es saltar el precipicio de los prejuicios y volverte el guerrero que habita en ti. Jugarte la vida es parte del camino de regreso.
Salta, hermano.
PD: Les dejo un lindo ejemplo de hermandad
http://www.youtube.com/watch?v=Us-TVg40ExM&eurl=http://dediseno.wordpress.com/
Espero que lo disfruten tanto como yo cuando lo veo.
